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Tónico Facial

Cuál es la función del tónico

Si bien a veces se utilizan objetos y productos, por el hecho de que son ampliamente recomendados, ya sea por especialistas o personas de nuestro círculo social, es importante conocerlos. Desde su función y su composición, hasta las razones por las que debemos adquirirlos, comenzando por los beneficios y las ventajas que podemos obtener, en comparación a otros o al hecho de omitir por completo su uso.

Cuál es la función del tónico

Esto es algo muy común en la cosmética, ya que el cuidado de la piel requiere más que de un par de cremas, o algún tratamiento del que se ha escuchado hablar, por lo que suele describirse como un ritual de belleza. Sin embargo, no basta con solo adquirir un montón de sustancias desconocidas, de las mejores marcas y con una calidad innegable, si se desconoce para que sirven y como aplicarlas correctamente.

Todos y cada uno de los cosméticos tienen una función individual, incluyendo al tónico facial que, aunque muchos lo describen como un hidratante, lo cierto es que sus aportes para el cutis son mucho más variados. Esto nos da una idea de por qué, en la actualidad, este pensamiento erróneo de “solo sirve para humectar”, ha causado que esta sustancia no sea tan popular como en el pasado, cuando era parte esencial de las rutinas de belleza.

Es momento de recuperar la costumbre de aplicarlo, siempre de la forma correcta, desvelando la verdad sobre su función y sus beneficios, así como la interacción que tiene con el resto de los artículos estéticos. Por esta razón, surge la idea de hablar sobre esta sustancia, que puede ser adquirida en muchos establecimientos de cosmética, siendo una de lasas económica, dentro de la amplia gama del cuidado diario para el cutis.

Aunque existen muchas presentaciones de este cosmético, hay uno que destaca por su eficacia. Si deseas conocerlo, te invitamos a leer Todo lo que debes saber sobre el tónico de agua de rosas

La importancia del tónico facial

La importancia del tónico facial

Si bien hay que asegurar que no se trata de solo un elemento hidratante, tampoco se puede negar la potencia que aporta en esta propiedad, siendo un complemento ideal para las cremas humectantes convencionales. La gran diferencia, es que estas funcionan de una forma progresiva, al ser absorbidas lentamente a través de los poros, para llegar a capas más profundas de la dermis, mientras que el tónico es algo un poco más superficial.

Esto no implica que sea menos efectivo, mucho menos innecesario en su aplicación, sino que, al trabajar de una forma distinta que la crema, se pueden combinar ambos usos para una humectación completa. Aún así, la verdadera magia de esta sustancia, se puede ver reflejada en su nombre, ya que hace referencia a un principio activo de la piel que otros elementos no consiguen de la misma forma, la tonificación.

Esta propiedad suele describirse asociada con la palabra equilibrio, ya que tonificar es básicamente equilibrar todos los factores del cutis, desde la misma hidratación, el pH, la limpieza y la nutrición. Cuando se utiliza un implemento tonificante, se prepara la piel para cualquier otra sustancia que se aplique a continuación, por lo que marca un antes y un después, alterando los resultados positivos del cuidado para que sean mucho mejores.

Por ejemplo, si realizamos el desmaquillado y la limpieza facial, es posible que aún queden residuos y rastros de impurezas, toxinas y contaminantes tópicos, que deben ser eliminados por completo. Del mismo modo, cuando el tejido está tenso y los poros cerrados, se reduce la acción de las cremas hidratantes y antiedad que aplicamos luego de la limpieza, así como se reduce la exfoliación y la correcta respiración a través de la transpiración.

La idea de dar un equilibrio al tejido superficial, tonificado con este líquido tan increíble, es preparar la dermis para aumentar los resultados de todos los factores antes mencionados, así como muchos otros. Esto implica mejorar la limpieza y eliminar el exceso de sebo, potenciar la humectación, la nutrición y el trabajo de los emolientes, así como mejorar la tarea natural de los elementos de regeneración celular, los antioxidantes y los estimulantes.

Como se puede apreciar, se trata de una gran cantidad de variables, sujetas a factores subjetivos, pues el tónico no es ninguna maravilla milagrosa, por lo que su función depende del resto de los cuidados que realizamos. Esto lo convierte, como se menciona al comienzo de este apartado, en el complemento ideal para cualquier otro cosmético, pero más que eso, en el elemento de balance perfecto para las rutinas faciales más completas.

¿Qué es este producto?

Se trata de una sustancia completamente líquida que, a diferencia de otros cosméticos, tiene una densidad casi igual a la del agua, por lo que no se puede comparar con una crema o un gel convencional para esparcir. Tampoco tiene las características del sérum, como una densidad reducida, lo que permite una absorción inmediata y una acción directa en las células de las diferentes capas de la dermis.

El tónico debe funcionar en la superficie, pero también ser absorbido para trabajar internamente en la epidermis, que es la capa exterior de la piel, que protege los tejidos tópicos internos y más delicados. Esto se debe a que parte de su tarea, además de ayudar en la culminación de la limpieza del cutis, es la que se describe anteriormente como la preparación para el resto de la rutina, cuidando de la epidermis y regulando su estructura.

Ya que parte de la sustancia será absorbida, no puede contener ningún elemento o compuesto riesgoso para la salud tópica, como elementos a base de alcohol, irritantes, componentes alérgenos o abrasivos. Además, lo bueno de su fórmula sencilla, es que su fabricación lo convierte en uno de los artículos estéticos con mayor pureza natural, ya que la mayoría de sus ingredientes no requieren de procesos químicos de optimización.

Sus ingredientes base

La materia que sostiene todos los principios activos y propiedades es pura y simple agua, que previamente es tratada para destilar y desmineralizar su fórmula, sin alterar la estructura natural del líquido. Este proceso se realiza para eliminar las partículas, contaminantes e impurezas que contiene el agua, como motas de polvo, magnesio, iones activos y cualquier microorganismo dañino para la dermis.

Por suerte, esta agua tratada se puede adquirir de manera independiente, para los amantes del DIY que quieran elaborar su propio tónico en casa; se conoce como agua blanda y es muy popular en la cosmética naturista. En algunos casos, este líquido es reemplazado por los conocidos hidrolatos o hidrosol floral, una sustancia obtenida al macerar diferentes flores en agua destilada, que aportan un aroma y una frescura inigualable.

El principal componente utilizado para obtener los principios activos es el extracto botánico, que suele provenir de distintas especies de algas marinas, combinadas con extractos de aloe vera, pepino, caléndula y otros. Para la capacidad hidratante tan preciada en este tipo de artículos, se utiliza glicerina vegetal o un compuesto emoliente llamado Panthenol, aunque los hidrolatos también aportan parte de esta propiedad.

Por último, ya que se trata de una combinación de agua con extractos naturales, especialmente los que están fabricados a base de hidrosol floral, es necesario utilizar un conservante cosmético, seguro al contacto. Se pueden encontrar algunos ejemplos, como los concentrados de vitamina E, que ayudan a mantener a raya los microorganismos, pero para que un producto sea a prueba de bacterias hongos, moho y otros factores de descomposición, suele añadirse el Geogard.

Su función en la piel

Su función en la piel

Si bien podemos decir que, de forma amplia y conclusa, el tónico funciona estimulando la regulación de la estructura de la piel, mediante el balance de sus componentes y la tonificación, esto va por partes. Para entender mejor cómo consigue tan increíble resultado, se debe comprender todas las interacciones que tiene este líquido con nuestra dermis, al entrar en contacto con la superficie y ser absorbido en la epidermis.

Una manera de comprender su función final, es mediante todos y cada uno de los pequeños beneficios que aporta a los cuidados faciales, ya que la suma de todas estas interacciones, es la responsable completa. Del mismo modo, se puede ver cada ventaja como una funcionalidad aparte, ya que también juegan una tarea de forma individual, supliendo las necesidades más prioritarias del tejido.

En primer lugar, para detallar un poco más uno de los puntos ya mencionados, no podemos olvidarnos de lo bien que funciona este líquido en la hidratación de la epidermis, como complemento de la rutina. Está capa externa del cutis, donde se forman las imperfecciones, surcos y líneas de expresión, es la más importante en cuanto a estética e imagen se refiere, por lo que hay que concentrar gran parte de los cuidados humectantes.

Los diferentes beneficios que ofrece

El primer factor que interviene en la regulación y preparación tópica (aparte de la tonificación en sí misma) es la normalización de los niveles naturales del pH, que se ven alterados por muchos elementos. Desde el contacto de los rayos ultravioleta emanados por el sol, las impurezas, la propia hidratación, la nutrición y la transpiración, hasta los productos cosméticos que utilizamos, todos interfieren con este factor de pH.

Si se requiere una explicación sobre este fenómeno orgánico, se puede decir que el pH es una medida de acidez o alcalinidad, formulada para indicar la concentración de iones en casi cualquier superficie. La piel debe tener un nivel de pH de entre 4,7 y 5,7, para que su estructura no se vea comprometida, causando la formación del envejecimiento prematuro; por eso es tan importante el balance que aporta la tonificación.

Otra parte vital de la función de este producto, es la estimulación de la correcta circulación sanguínea, de todos los pequeños vasos y cavidades vasculares que recorren como una red la epidermis. Además de tener un efecto calmante, esta propiedad tiene un gran valor en el balance natural de la estructura tópica, ya que permite al tejido la estimulación de las células, así como un aumento en la producción de colágeno y elastina.

Hablando de las células, estás pequeñas partículas, que conforman toda la estructura orgánica, sufren daños durante el paso del tiempo, a causa de los mismos factores capaces de alterar el pH natural. La capacidad regenerativa del tónico, permite una mayor reparación celular, lo que se traduce en la reducción visible de las arrugas, manchas y otras imperfecciones, así como un aumento en la luminosidad del cutis.

Por último, no podemos olvidar el efecto que tiene para minimizar los poros abiertos, que sufren a causa de las obstrucciones ocasionadas por el sebo, los contaminantes y las impurezas que ingresan en ellos. Además, siempre se agradece la sensación de frescura y el elemento relajante de utilizar este tipo de productos, calificados como multi-sensoriales, gracias a su suavidad y el aroma tan agradable que desprenden.

Cómo y cuándo utilizarlo

Cómo y cuándo utilizarlo

La manera de optimizar las funciones básicas de cualquier cosmético, es utilizarlos del modo adecuado, así como en los momentos apropiados, en los que se puede sacar provecho de todos sus beneficios. Esto implica una aplicación siguiendo los pasos recomendados por los especialistas, así como el realizar esta actividad siempre que sea posible, según las indicaciones propias de cada producto.

En este caso, si bien se puede usar directamente en el cutis, esparciendo un poco del líquido, con las manos y frotando con las yemas de los dedos, lo mejor es utilizar un disco de algodón o un pañito como medio. Este debe humedecerse con una buena cantidad de la sustancia, pero sin exagerar, para evitar que parte de ella se pierda al aplicar presión, lo que significa desperdiciar algo del maravilloso tónico facial.

Una tenemos el algodón o la tela humedecido, se procede a dar suaves pasadas por todas las áreas del rostro, especialmente las más afectadas por las imperfecciones, o donde se requiere reforzar la limpieza. Para maximizar la tonificación, se realizan pequeños movimientos circulares, como masajes en el tejido superficial, para aumentar el flujo sanguíneo, pero sin estirar con fuerza para no causar distensión ni alterar la elasticidad.

Siempre que se note el algodón muy seco, se debe dejar caer unas pocas gotas más del líquido tonificante, para asegurarnos de que toda la zona del cutis es cubierta y cuidada con la mezcla humectante. De igual forma, si no se ha realizado una correcta limpieza antes, por lo que el algodón se nota algo sucio por las impurezas, o grasoso a causa del exceso de sebo, es necesario desecharlo y utilizar otro.

Por último, el mejor momento para aplicar el tónico es durante la rutina nocturna, ya que así se aprovecha la preparación que ofrece a la dermis, para el uso posterior de los demás productos cosméticos. Sin cargo, su fórmula sencilla, delicada y segura al contacto, permite que se pueda recurrir a esta sustancia en cualquier ocasión, sobre todo para combatir el calor y eliminar el sudor, la contaminación y el exceso de secreción sebácea.

Durante la rutina de cuidado tópico

Como se trata de un apoyo a la limpieza facial, gracias a su capacidad de eliminar los residuos de impurezas y los restos de limpiadores y otros artículos estéticos, se utiliza justo después de esta actividad de higiene. Esto implica, por supuesto, que primero se debe realizar el desmaquillado, para evitar que la capa de embellecedor, que cubre la superficie del cutis, impida que el tónico actúe de manera adecuada.

Para esto se puede recurrir al agua micelar o cualquier otro desmaquillante, que también funcione como un limpiador, o utilizar ambos productos diferentes, el de remoción del maquillaje y el de limpieza. También se recomienda el lavado con agua y jabón luego de el paso antes mencionado, ya que el efecto detergente es el más apropiado contra las bacterias y microorganismos.

Todo esto es en el caso de utilizarlo durante la rutina nocturna, como se ha recomendado, ya que es el momento en que removemos el maquillaje y limpiamos las impurezas externas adheridas a la dermis. Esta es también la ocasión donde se recurre a las cremas hidratantes, antiedad y las apropiadas para la regeneración celular, que se aplican pasados unos minutos de utilizar el tónico, para reparar los daños y combatir las imperfecciones.

En otro momento del día

Como se dio a conocer al comienzo de este apartado, la seguridad de la aplicación de este líquido es tal, que aunque se recomienda aclarar luego del contacto con el cutis, este paso no es obligatorio. Esto se debe a que la sustancia no contiene ningún tipo de material o ingrediente dañino, como pueden ser químicos, componentes alérgenos o elementos irritantes, abrasivos, que aumenten la producción de sebo u obstruyan los poros.

Por esta razón, si se está fuera de casa, en el gimnasio, practicando algún deporte o realizando cualquier actividad de esfuerzo, incluso simplemente trabajar bajo el sol, se puede recurrir a este elemento refrescante. La virtud de su capacidad limpiadora, en estos casos, es que ayuda a controlar la transpiración y eliminar el sudor, que al secarse sobre la dermis, puede aumentar su nivel de pH y causar que las impurezas se adhieran con mayor facilidad.

Si quieres conocer las recetas para elaborar este producto de forma casera, no dudes en visitar este artículo sobre Distintas maneras de hacer un tónico facial en casa

Aquí hay que hacer énfasis en que no es realmente obligatorio enjuagar luego, con agua y jabón, como en el caso de algunos desmaquillantes o limpiadores faciales, ya que la idea no es remover impurezas. Si se va a utilizar de esta manera, a cualquier hora del día, es importante que el cutis no esté cubierto por maquillaje, ya que esta sustancia, al ser líquida, arruinará la imagen y el trabajo del embellecedor, a menos que este sea waterproof (a prueba de agua).