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Quemaduras solares: cómo tratarlas

Sea durante los meses de verano o en cualquier época del año en la que te hayas excedido un poco de sol, es casi seguro que al menos una vez en tu vida has sido víctima de este problema, sea que estuvieras totalmente consciente de ello, o que por el contrario para ti haya pasado casi desapercibido, creyendo que se trata de un problema menor o simple enrojecimiento que se cura con el tiempo.

Quemaduras solares cómo tratarlas

Desde siempre, a las quemaduras solares se le ha asociado directamente con los problemas de cáncer en la piel, y evitarlas a toda costa es una de las principales formas de prevenir la enfermedad, un punto que mientras más avanzas en edad cobra una mayor importancia, debido a que el riesgo de melanoma va a aumentando con los años, hasta el punto de duplicarse si comparas las posibilidades de un niño con las de una persona en edad adulta.

Pero, si hasta ahora lamentablemente la prevención no ha sido del todo efectiva, y presentas o crees presentar alguna quemadura hecha por la exposición al sol, es necesario que comiences en primer lugar a saber identificar cuando realmente estás quemado y seguido de ello comprendas qué debes hacer para solucionarlo y cuales acciones son mejor evitar para no terminar peor que cuando comenzaste.

Debes tener en cuenta que si éstas quemaduras en la piel a causa del sol son un problema que te pasa muy a menudo, es probable que algo estés haciendo mal, y quieras comenzar por cambiar los malos hábitos en cuanto al cuidado de tu piel sobre este elemento. Respecto a ello, tenemos un tema especial, donde explicamos los Principales errores que cometes al usar protector solar.

Qué son las quemaduras solares

Qué son las quemaduras solares

Para poder identificarlas y saber cuándo estás realmente presentando síntomas de que tu piel se ha quemado, lo primero es entender a ciencia cierta qué es este tipo de problema y con cuánta frecuencia puede presentarse en la piel. Como te indicamos más arriba, el riesgo a sufrir las consecuencias por el sol, va agudizándose con los años, pero en cuanto a las quemaduras, son un problema que nos pueden afectar a cualquier edad.

Cuando hablamos de este problema, nos referimos a un tipo específico de reacción de la piel producido por la exposición prolongada a la radiación ultravioleta o rayos UVB generados por el sol. Su aparición se da cuando se sobrepasa el límite de tiempo  de tolerancia que la dermis posee a este elemento, lo que genera que nuestra capa de melanina, que actúa como escudo natural, dando pigmentación a la piel, deje de cumplir sus funciones.

El nivel de tolerancia a estos rayos no es una medida fija, sino que se modifica dependiendo de muchos factores, donde el más resaltante es el tono de piel. Si la misma es oscura, significa que cuenta con una mayor presencia de melanina, por lo que naturalmente puede soportar algo más de tiempo que en el caso de quienes poseen tonos más claros.

Cómo identificar que tu piel se ha quemado

Cuando es superado el tiempo máximo que tu dermis soporta estar expuesta al sol, la piel se torna roja, comienza a arder y tras algunas horas pueden producirse alguna que otra llaga, que es señal de que el área está bastante quemada.

Si has notado ardor, dolor, picazón, calor interno o sensación de molestia al tocar cualquier espacio de tu cuerpo que haya estado expuesto por mucho tiempo, y esta tiene un tono rojizo, rosado más oscuro de lo normal, con casi total seguridad, estás frente a un caso de quemadura solar.

Los primeros signos suelen iniciarse tras 4 o 6 horas de exposición prolongada y los más notorios hasta 12 horas después. Su intensidad va a depender del horario en que estés bajo el sol, el clima, la época del año, la latitud en la que te encuentres, tu tono de piel y el grado previo de pigmentación o daño que ya presentes.

Si aparecen signos más dolorosos, comienzas a notar descamaciones o incluso si sientes cualquier signo que consideres fuera de lo normal en el caso de problemas leves, lo aconsejable es que busques evitar todo tratamiento convencional o casero y acudas lo más pronto posible a consulta con tu médico de confianza, quien puede ayudarte a determinar si es un problema moderado o incluso más serio y requiere atención inmediata.

Entre las señales de alarma, está el malestar general, nauseas, aumento de temperatura corporal, mareo excesivo, dolor de cabeza, vomito frecuente o incluso el colapso circulatorio. Todos estos son señales de que algo no está del todo bien, y puedes estar presentando una ola de calor o congestión por calor. Estas en la mayoría de los casos no ponen en riesgo la salud, pero si requieren chequeo médico e hidratación.

Por qué se da este tipo de problemas

Ahora que entiendes cómo identificarlas, es importante que comprendas cuál es la verdadera causa de su aparición, de esta manera puedas tomar las medidas necesarias y evitar que vuelva a aparecer este incómodo y preocupante problema cutáneo. Para comenzar, hay que aclarar que no existe una sola única razón para su aparición, sino que se trata de un problema que aparece por diversos motivos.

Entre los más importantes el que más rápido lo genera es el hecho de salir al sol sin ningún tipo de sustancia foto protectora de ningún tipo, ya que entre los Beneficios del protector solar mineral y en general de cualquier otro, está el hecho de aumentar el tiempo que puedes estar bajo el sol directo sin comenzar a notar sus efectos negativos en cualquier área de tu piel.

Otra de las posibles razones, en el caso de utilizarlo, haberlo hecho de la manera incorrecta, aplicando menos cantidad de la necesaria, dejando espacios sin cubrir o incluso por sobrepasar el tiempo extra de cuidado que esta sustancia nos brinda, todos estos, problemas realmente frecuentes durante todo el año, pero especialmente en los días de mayor radiación presente.

Ya que como seguramente ya sabes, el aplicar in bloqueador o protector solar, no significa que puedas mantenerte bajo este elemento a lo largo de todo el día, sino que aumenta el tiempo que tardará tu piel en deteriorarse, medida que es tomada según el número que acompaña al FPS.

Qué debes hacer en el caso de que tu piel presente signos de este problema

Qué debes hacer en el caso de que tu piel presente signos de este problema

Aunque en los casos leves los síntomas desaparecen al pasar algunos días, es importante comenzar a tocar este punto aclarando que no debes valerte de este conocimiento para comenzar a prestar menos atención al cuidado de la piel, ya que la misma cuenta con ciertos aspectos que aunque parezca, no se curan del todo. La dermis tiene memoria, y cada nueva quemadura genera un daño en la estructura propia de su ADN, que si bien al comienzo es insignificante, a largo plazo si es un tema serio.

Cada vez que pasas por este proceso de herirse con el sol y sanar, las células que conforman a este órgano se ven afectadas, en su estado natural, estas tienen la capacidad de reparar y curar los tejidos, renovándose en el proceso, pero esto tiene un límite, mientras más ocurre, menor es su capacidad regenerativa, y por ende no queda tal y como antes, lo que a la larga puede generar en la aparición del temido cáncer de piel.

Dicho esto, ya podemos hablar directamente sobre el tratamiento en sí. Este es bastante simple, pero depende en gran medida del nivel de daño que te haya ocasionado la radiación en la dermis, por lo que debes comenzar identificando si es una marca leve o moderada según como te indicamos más arriba.

En el caso de problemas leves

Si solo hay algo de ardor y enrojecimiento, pero no presentas nada más allá, la manera de actuar es extremadamente sencilla. Solo debes procurar mantener el área debidamente humectada y esperar a que sane sola. En este nivel de daño, no está demasiado comprometido el bienestar dérmico, por lo que no es necesario exagerar.

Utiliza cremas humectantes suaves o para piel sensible y aplica tantas veces consideres necesario. Si el ardor persiste, es conveniente tomar uno o dos días de descanso, en los que solo vistas prendas frescas y evites seguir exponiéndote a los rayos ultravioleta para no empeorar el problema. Debes buscar siempre la sombra y no salir al sol directo aunque estés utilizando protector o bloqueador solar.

En el caso de problemas moderados

Si junto al ardor y enrojecimiento sientes dolor en el área y la sensación de calor interno, seguro ya es un caso moderado. En ellos, debes actuar con los mismos consejos anteriores, pero siguiendo más medidas y cuidados que aceleren la recuperación y te permitan recuperar la textura y color de tu piel con el menor daño posible.

A las cremas humectantes, puedes sumarle la aplicación directa de cremas para este tipo de problemas, así como sustancias que ayuden a refrescar y renoval la piel. Una de las más recomendadas es la sábila o aloe vera, la cual puedes pasarte de forma directa o mediante jabones y cremas que la contengan.

Si quieres un mayor alivio, una opción es realizar un baño con agua de avena y agua fría, esto relaja la piel, acelera la recuperación y contrarresta la sensación de calor, el ardor excesivo y la picazón. Cuando ya tu piel haya comenzado a crear costra, evita a toda costa la tentación de arrancarla, ya que puedes crear marcas permanentes en la piel que seguro no te agradarán del todo.

Algunos fanáticos de la cosmética casera, recomiendan utilizar cubos de hielo cubiertos con una toalla o aloe congelado en las zonas siempre y cuando sean pequeñas, esto quizá no acelere la recuperación, pero si será un buen calmante durante los días de mayor incomodidad.

Para cuando vuelvas a salir al sol, busca un bloqueador más fuerte del que aplicas de forma habitual, el cual deberás mantener por al menos unos días, una gran opción a considerar en este caso es un Protector solar de origen natural ya que suele ser más amigable con tu piel y generar menos efectos secundarios sobre las quemaduras.

En el caso de problemas más serios

Más arriba en nuestro artículo te mencionábamos que en caso de presentar síntomas serios, lo mejor es dejar de lado los remedios caseros y acudir en busca de ayuda profesional. Pero, una vez en casa y que estés totalmente seguro de que tu salud está libre de riesgos, si es obligatorio prestar los cuidados adecuados.

En este caso, no solo debes cuidar tu piel desde el exterior, sino comenzar a tratar de mejorar la piel desde adentro. Para los casos moderados y serios la hidratación del organismo también es muy necesaria, ya que para recuperarse, la piel también necesita valerse de sus propias medidas. No dejes de tomar agua en ningún momento, ya que esta será tu mejor amiga durante la recuperación, también son buenos los jugos verdes y jugos naturales hechos a base de frutos ricos en agua.

Puedes comenzar a beber jugo de sandía o pepino para variar un poco y brindar a tu organismo los nutrientes que tanto le hacen falta en este momento. Además te conviene realizar mascarillas humectantes en tu piel, aplica aloe, pepino, avena o leche y no dejes de lado las cremas humectantes para piel sensible y cremas para quemaduras de ser necesario.

Si presentas llagas, no las vayas a reventar a penas se formen, ya que podrían llegar a infectarse y volverse mucho más dolorosas, se paciente y espera a que ellas mismas se tornen de su tamaño original, y de ser necesario guarda reposo y evita colocar prendas de vestir sobre ellas.

Consejos útiles que no debes dejar de tener en cuenta

Consejos útiles que no debes dejar de tener en cuenta

Tratar este tipo de problema es igual que tratar cualquier otra dolencia en la piel, así como existen los pasos a seguir, hay una larga lista de diversos puntos que debes tener en consideración ya sea para evitar empeorar la situación o simplemente para tener una mejoría más notoria en los resultados.

Entre estos consejos hay muchos que podríamos darte, que se pueden incluso sumar a los mencionados en el artículo sobre En qué recomiendan fijarse los dermatólogos al comprar un protector solar, por lo que hemos optado por mencionar brevemente algunos de los considerados como más importantes, para que así tomes nota y evites terminar pasando un mal rato a costa de una incómoda quemadura solar.

Ten cuidado al aplicar agua fría en el área

El agua fría si bien es bastante efectiva e incluso recomendada no se puede tomar a la ligera. No es recomendable que coloques tu brazo, pierna, o cualquier zona afectada directamente sobre un chorro fuerte de agua, ya que en esta situación tu piel es extremadamente sensible y este simple hecho podría causar grave dolor.

Lo recomendable es que el agua del grifo no caiga directamente, puedes ubicarla más arriba de la quemadura y dejar que la gravedad se encargue del resto. Otra opción en el caso de que el problema sea en un área grande o que sea muy incómodo de la forma anterior es sumergirla en una tina o bañera, o simplemente comenzar a aplicar compresas frías.

No apliques el hielo de forma directa

Más arriba te mencionábamos de la opción de usar hielo, en ese caso te la sugerimos en compañía de una toalla y esto no es por simple comodidad. Los dermatólogos no recomiendan colocar el hielo de forma directa en el área, ya que el cambio tan drástico de temperatura puede alterar los nervios.

Además, al ser un área que se encuentra caliente, puedes no sentir cuando el cubo de hielo comience a afectar, y terminar con un doble problema, uno a causa del sol y el otro por las bajas temperaturas.

Trata el dolor de forma independiente

Si bien es generado por tu quemadura, el dolor no se resuelve por si solo y puede representar un problema bastante incómodo. Ninguna crema o ungüento te ayudará a disminuirlo del todo, por lo que si es necesario apóyate con medicamentos de venta libre. Entre las opciones para el dolor están el paracetamol, el ácido acetilsalicílico y el ibuprofeno. Solo debes estar atento y consciente que no presentas alergia a ninguno de ellos.

Evita los productos que contenga alcohol y benzocaína

Como último consejo, no dejes de prestar atención a las etiquetas de las sustancias de aplicas en tu piel mientras se encuentra luchando para recuperarse. Lamentablemente muchos cometen el error de colocar cualquier crema que termina generando reacciones negativas ya que contienen alcohol entre sus ingredientes.

Es indispensable que evites a toda costa la presencia de esta sustancia, al igual que cualquier producto que incluya benzocaína, ya que juntos o por separado pueden representar un problema en tu piel,  generando irritación en el área, aparición de reacciones alérgicas o demás.

Lava la zona y remueve toda sustancia contaminante

Si el problema ha ocurrido en una playa, piscina o cualquier ambiente externo donde tu piel haya estado expuesta a otros elementos, no puedes comenzar a descansar o aplicar cremas especiales sin antes realizar una limpieza adecuada.

Aunque duela o se sienta incómodo, es obligatorio que apliques un lavado con abundante agua y jabón, en el que extraigas restos de arena, cloro de la piscina o cualquier sustancia que podría convertirse en un potencial foco de infección en cuestión de horas.

Antes de volver a salir al sol, debes protegerte teniendo en cuenta las posibles infecciones, por ello debes conocer Qué es un protector solar biodegradable, ya que es el más conveniente al contar con menos aditivos artificiales y por ende es más seguro en cuanto a posibles infecciones.