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Limpieza Facial

15 principales errores que cometes al lavar tu cara

Lavar la cara es uno de los pasos más importantes de cualquier rutina de cuidado facial, de este depende que los productos que se apliquen después logren penetrar y actuar como se espera. Pero también que los poros no se saturen de suciedad, lo que traería una larga lista de consecuencias negativas en las que no solo se afectaría la apariencia de la piel, sino su salud general de este, el órgano más grande de tu cuerpo.

15 principales errores que cometes al lavar tu cara

Como sabes, hay muchas maneras de lavar el rostro, pero solo una puede ser considerada como la principal, aprende el paso a paso para hacerlo en La forma correcta de lavarse la cara

Lavar la cara es una actividad rutinaria, que la mayoría hacemos al menos dos veces cada día, por lo que es casi seguro que sientas que sabes hacerlo a la perfección y que durante el proceso no hay nada que pueda llegar a salir mal. Pero la verdad, es que así como tiene una lista de cosas por hacer y debe seguir un orden específico para hacerse de manera adecuada, también existe el caso contrario.

Aunque no lo creas, son muchísimos los posibles errores que se pueden cometer al  hacer este paso, algunos de ellos no son nada de qué preocuparse, y solo necesitan unos cambios mínimos, que de no hacerlo prácticamente no tendrás consecuencias negativas en la dermis. Pero otros, si son un problemas serios, que puede ameritar grandes daños a futuro o el hecho de que la limpieza no quede del todo bien.

Este es un tema de suma importancia, que requiere entender en profundidad para logar conseguir una limpieza completa y mantener o mejorar la apariencia y salud de tu piel. Por esa razón, a continuación te presentamos una lista, donde incluimos los que, según nuestro criterio, son los 15 principales errores que puedes estar cometiendo.

Si al leerlo notas algo que hagas con frecuencia, te sugerimos prestar atención y aplicar los cambios necesarios en cada caso, ya que seguramente de hacerlo no tardarás en notar los resultados positivos que tu piel agradecerá enormemente.

La naturaleza es nuestro mejor aliado, incluso al momento de elegir un producto para lavar la cara, en el siguiente artículo te explicamos cómo preparar algunas Recetas caseras de limpiador facial

Errores en cuanto a los productos elegidos

Errores en cuanto a los productos elegidos

Lo más común al realizar este paso tan importante es buscar la manera de apoyarte de los productos necesarios. Probablemente cuando lavas tu cara utilizas un limpiador facial o un producto similar, que en su empaque promete ser un gran aliado al momento de remover toda la suciedad acumulada en tu rostro.

La mayoría de estos productos, realmente cumplen su objetivo, pero ¿Alguna vez te habías peguntado si es posible que allí se encuentre una parte de los errores más comunes en el proceso de limpieza facial? La verdad, es que muchas veces así es, y este es un punto en el que pueden estar fallando muchísimas cosas.

No elegir el limpiador adecuado

No es para nada extraño que este error se encuentre encabezando la lista, ya que miles de personas creen que todos los limpiadores faciales son exactamente iguales y pueden ser efectivos para cualquier caso o tipo de piel.

Elegir el limpiador facial incorrecto puede hacer que tu piel no esté quedando del todo limpia, ya que estás utilizando un producto que no abarca todas las necesidades que tiene tu cutis. Esto también es posible en el caso contrario, optar siempre por el limpiador más concentrado, puede estar saturando a tu rostro si el mismo no necesita tantas cualidades o una limpieza profunda a diario.

La solución a esto es muy simple, tomarte un momento para analizar tu cutis antes de ir a comprar tu próximo limpiador facial, lo primero que debes considerar es el tipo de dermis, si es mixta, grasa, seca o normal. Para cada tipo hay limpiadores especiales, que tiene mayor o menor concentración de ciertos componentes, buscando adaptarse a lo que requiere cada grupo.

Otro factor a considerar es el estilo de vida, si te maquillas todos los días, si te expones demasiado a contaminantes externos, si tienes algún problema cutáneo que quieras tratar o debas considerar. Todo esto influye en el tipo de limpiador que requiere tu piel y cuál de tantos te dará exactamente lo que necesitas.

No aplicar productos en base a aceite

Los productos base oleosa tiene una función muy específica, pero lamentablemente muchas personan intentan evitarlos a toda costa por la falsa creencia de que pueden aumentar la producción de sebo o generar acné.

Ha sido demostrado que en realidad estas sustancias sin uno de los mejores aliados en la limpieza, retiran la suciedad profunda e incluso las sobras de maquillaje. Si aplicas maquillaje a prueba de agua, incluso se vuelven la única opción confiable para conseguir un rostro totalmente libre de sobrantes.

Solo debes ser consciente a la hora de elegir el adecuado, ten presente tu tipo de piel y que tanto uso le darás. No exageres con la aplicación ni lo dejes demasiado tempo en tu piel, si haces las cosas de esta manera seguramente no pasará nada malo, sino que al contrario, podrás notar tu rostro más suave y humectado.

Pensar que con agua y jabón es suficiente

Este en error sumamente común principalmente en los hombres. Hay quienes consideran que los limpiadores son de uso exclusivo para quienes aplican maquillaje o piensan colocar capas de crema sobre el rostro, pero en realidad es que se trata de una sustancia necesaria para todos.

Usar solo agua acompañada por jabón por muy natural o antibacterial que sea, no elimina la suciedad acumulada en los espacios más reducidos. Este no tiene el poder de penetración necesario para liberar tus poros de obstrucciones, por lo que si cometes este error y optas por simplemente no comprar una sustancia especial para este paso, al final estás solo consiguiendo una limpieza a medias.

Creer que un desmaquillante y un limpiador son lo mismo

Otro problema muy común en este paso de tu rutina de cuidado facial, es creer que cuando hablamos de estas sustancias nos referimos exactamente a lo mismo. Si bien hay productos como el agua micelar o el bifásico que sirve para ambas cosas, esto no significa que con uno de ellos sea suficiente.

De preferencia los antes mencionados debes aplicarlos para remover el maquillaje, pero aunque tu piel se vea totalmente limpia, no puedes dejarte engañar. Después de su aplicación acude a un poco de ayuda extra y usa un producto diferente que termine el trabajo, quizá pueda parecer más trabajoso pero no nos queda duda de que tu piel lo agradecerá.

Confiar demasiado en las toallitas desmaquillantes

Este punto va muy de la mano con el anterior pero causa incluso el doble de daño a tu piel. Así como hay quienes creen que una pasada con agua micelar es suficiente para desmaquillar y a la vez eliminar la totalidad de impurezas tanto externas como internas, existe el grupo de los que confía ciegamente en las toallitas desmaquillantes y las aplican en todo momento.

Este producto es confiable solo para situaciones de emergencia, pero no debes centrarte en él como limpiador de uso diario. Aunque las utilices, siempre haz una pasada extra con un producto especial para este paso, y luego aclara tu piel, porque la enorme mayoría incluye alcohol o diversos ingredientes que a la larga generan deterioro en la dermis.

Más que una simple limpieza, tu rostro necesita que prestes atención a todos los puntos esenciales. Aprende la manera correcta de mantener la piel saludable visitando Cuidado de la piel: necesidades básicas

Errores en la aplicación

Errores en la aplicación

Sumado a la categoría anterior, hay otro punto en el que se agrupa buena parte de los posibles errores al momento de la limpieza facial. Esta es justo la que más llama la atención debido a que es donde muchos consideran que podría estar el error que han ido cometiendo, principalmente los que siquiera habían considerado la posibilidad del punto anterior.

Ciertamente, errores en cuanto a la aplicación hay muchísimos, tantos que dependiendo a quien le preguntes podría decirte 10 o 15 más de los que mencionaremos en este artículo. Pero, como ayuda te explicamos los que se presentan  con mayor frecuencia y pueden afectar a tu piel de varas maneras.

Aplicar el limpiador de manera incorrecta

Por mucho este es el error más grande y que podríamos decir que engloba a muchos otros. Aplicar esta sustancia si bon no es nada complicado, requiere de ciertos pasos, que de no cumplirse en orden, terminan afectando todo el resultado y aumentando las posibilidades de desarrollar toda una variedad de imperfecciones en tu piel.

La manera correcta, es lavar la piel con agua y jabón, seguido del desmaquillante si es necesario, y luego, con el rostro seco, proceder a aplicar este producto, utilizando un disco de algodón o toalla limpia. No es necesario colocar una gran cantidad ni usarlo una y otra vez de forma repetida.

Creer que no se requiere de un aclarado

Cuando hablamos de aclarado nos referimos al paso de echar agua en la cara después de haber aplicado cualquier producto para extraer las sobras del mismo. Muchos creen que el limpiador facial, al ser una sustancia que extrae la suciedad, puede permanecer en la piel por horas, pero la verdad es que todos o casi todos necesitan el paso de aclarado.

Esto se debe a que a pesar de no contener sustancias dañinas, si incluyen ingredientes que no son del todo beneficiosos para la dermis, los cuales al acumularse o ser absorbidos por la misma terminan causando leves reacciones alérgicas o la llegada de imperfecciones como el acné.

Los limpiadores comerciales no son la única alternativa para remover las impurezas del rostro, en el siguiente link aprende 5 maneras de limpiarte la cara de forma natural

Usar agua a temperatura inadecuada

La mayoría de empaques de productos para este y cualquier paso de tu rutina de cuidado facial, incluye una sección sobre las instrucciones, en la que se explica la temperatura ideal que debe tener el agua que colocas en tu piel ya sea antes o después de la sustancia. La verdad es que la mayoría de personas no le presta atención a esto y simplemente aclara con el agua propia del gripo.

Esto aunque parezca una acción inofensiva, hace que el producto no se extraiga correctamente de tu piel y que las pequeñas y prácticamente imperceptibles sobras se vayan poco a poco acumulando, pudiendo ser la causa a futuro de la formación de manchas, espinillas o diversas imperfecciones.

Aplicar este paso mientras te duchas

Por ahorrar tiempo, muchas personas aprovechan mientras se están bañando para utilizar los productos de limpieza facial, creyendo que de esta manera y apoyados por el agua y el jabón, tendrán los mismos resultados. Realmente esto no es del todo cierto, si bien puede servir para ahorrar unos minutos en situaciones de emergencia, hacerlo como hábito diario termina perjudicando.

Mientras te bañas, tus poros están más expuestos, dependiendo de la temperatura de tu ducha los mismos estarán más abiertos o cerrados que en su estado natural. En ambos casos trae consecuencias negativas, si el agua es caliente, seguramente lograrás que el limpiador penetre más profundamente en tu piel de lo que esperas, y se genere el efecto mencionado en los dos puntos anteriores.

Si por el contrario estás tomando una ducha fría, es casi seguro que los poros de tu rostro estén un poco contraídos, de esta forma, el producto no logra entrar en ellos, ni extraer la suciedad que se acumula en su interior. A la larga esto puede de igual forma producir acné, granos o promover la formación de arrugas.

Frotar demasiado con la toalla al momento de secar

Un punto que muchos no tienen en cuenta es la fuerza con la que frotan el rostro con la toalla al momento de secarlo. Muchas personas sin intención lo hacen con demasiada fuerza, y otras en cambio, ejercen una presión excesiva intencional creyendo que de esta forma alcanzan a eliminar la suciedad que se haya quedad cumulada.

Sin importar la razón, la fuerza y presión excesiva no son para nada una buena idea, esto puede causar micro lesiones en la piel que aumentan la probabilidad de desarrollar hongos o acné. Además, dependiendo la dirección hacia la que hagas presión, puedes estar in querer causando la formación de un nuevo pliegue o arruga, algo que seguro no quieres que pase.

Entre las tantas técnicas para limpiar el rostro, hay una que por ningún motivo debes dejar de probar, si quieres saber por qué, no dejes de visitar En qué consiste la doble limpieza facial

Otros grandes errores que debes tener en cuenta

Otros grandes errores que debes tener en cuenta

Los mencionados anteriormente son los principales errores que muchas personas cometen, pero como te indicamos, no son los únicos que hay que tener en cuenta. Entre todos los demás hay varios que vale la pena explicar brevemente, ya que pueden ser la diferencia definitiva hacia un cambio positivo en los métodos que aplicas en tu rutina de cuidado facial.

Realizar el proceso con las manos sucias

Si vas a lavar tu cara, no debes comenzar justamente por este espacio, mientras apliques cualquier sustancia vas a necesitas valerte de la ayuda de ambas manos, por lo que cualquier cosa que tengas en ellas, terminarán posándose sobre el rostro. Por esta razón es sumamente importante que te tomes unos minutos y te asegures no tener las manos o uñas sucias. De lo contrario podrías estar llevándote al rostro, más contaminantes de los que extraes.

 Exfoliar el rostro muy seguido

El exfoliante es un gran aliado para remover impurezas profundas, pero a la vez es una técnica un poco agresiva. Un error que debes evitar es ver a este recurso como un paso frecuente, cuando en realidad solo es necesario hacerlo tan solo una o dos veces por semana dependiendo tu tipo de piel.

Hacerlo muy a menudo, termina dañando las capas superficiales de la dermis, generando resequedad, arrugas, y causando flacidez. Además, evita que este órgano se regenere de forma natural, y lo hace dependiente a las exfoliaciones para evitar exceso de contaminantes.

Lavar la cara más de dos veces al día

Efectivamente lavar tu rostro es un paso que trae grandes beneficios y ayuda a mantener la piel del área saludable, brillante, humectada y libre de una larga lista de problemas. Pero incluso en esto se aplica la ley que menciona que todo en exceso es malo. Una alta frecuencia causa pérdida de humedad, falta de brillo y resequedad excesiva en las pieles secas, y aumenta el nivel de sebo en los rostros grasos.

Hacer limpiezas rápidas

Puede que sea un proceso un tanto molesto cuando estás cansado, pero tener la costumbre de no dedicar más que un par de minutos a este paso tan importante también es perjudicial. Todos los productos que usas durante el proceso requieren un tiempo de acción, no hay problema si muy de vez en cuando te los saltas, pero esto genera que no cumplan completamente con sus funciones y que tu rostro quede aún bastante sucio.

No aplicar nada después

Para terminar, no podemos dejar de mencionar uno de los problemas que afecta a la mayoría, el creer que la limpieza termina cuando retiras los productos de tu rostro. Es obligatorio que tras haber pasado todo este proceso y utilizar dos o tres sustancias diferentes en tu piel, apliques algo que le traiga beneficios, en este caso, lo más recomendable es una crema facial acorde a tu edad y las necesidades propias de tu cara.

Sabías que con una sola limpieza no es suficiente, aprende a qué nos referimos en nuestro artículo especial sobre Cuál es la verdadera importancia de lavar tu cara dos veces al día