Como seguramente ya sabes, el protector solar es uno de los principales complementos de tu rutina diaria de cuidado de la piel. Este debe ser aplicado todos los días antes de salir al sol, sin importar si fuera está nublado o si te encuentras durante los meses de invierno ya que se ha demostrado que posee una importante relación con la salud y apariencia de tu piel.

Sea que te encuentres en el grupo de quienes buscan a toda costa retrasar la formación de imperfecciones y signos característicos del envejecimiento, o que no le prestes demasiada atención a estos temas, el protector solar es un aliado que debe siempre importarte y que tienes que aplicar en tu piel, ya que de no hacerlo corres el riesgo de aumentar las posibilidades de padecer ciertas enfermedades, incluyendo el tan temido cáncer de piel.
Pero, ¿Alguna vez te has preguntado cómo debes hacerlo? Muy probablemente consideres hasta la fecha, sea que apliques este producto diariamente o lo reserves para los días de playa, que tu método sea el adecuado y que no estés cometiendo ningún error que pueda afectar la funcionalidad y el nivel de protección que te ofrece este producto, pero la verdad es que la mayoría suele cometer al menos un par de errores a lo largo del proceso.
Por lo que si quieres saber cuál es el método adecuado y cómo esto puede afectar de manera positiva a tu piel, no dejes de leer, ya que en el siguiente artículo te indicamos algunos de los principales errores que se suelen cometer al usar cualquier tipo de protector solar. Y si a estas alturas ya has comenzado a ver las consecuencias y tu piel presenta algún daño, puedes aprovechas para aprender un poco de nuestro tema Quemaduras solares: cómo tratarlas

Índice de Contenido
Los 5 principales errores que se pueden cometer
Como seguramente sabes, posibles errores hay muchísimos, algunos son insignificantes y no generan ninguna alteración a la aplicación o a los efectos del producto en tu piel, pero otros son mucho más serios. En este último grupo entran problemas poco frecuentes como por ejemplo el uso de un protector vencido, algo que la mayoría evitaría de manera consciente.
Pero además, hay otros un poco más comunes, que si pueden llegar a ser considerados verdaderos errores, los cuales es muy probable que alguna vez o incluso hoy en día hayas cometido sin tener la menor idea de ello.
Si en la actualidad haces alguna de estas cosas, te recomendamos tomar las medidas adecuadas y dejar lo más pronto posible de cometer el error, ya que aunque no lo creas, podrías estar ocasionando un daño irreparable a tu piel que no observarás hasta dentro de algunos meses o incluso años.
1. Estar utilizando un producto con Factor de Protección Solar incorrecto
El error más común que probablemente alguna vez has cometido es ir a la tienda y comprar cualquier protector solar creyendo que puede cumplir la misma función en tu piel. En este caso, es muy probable que te hayas guiado por cosas como precio, marca o inclusive la presentación del envase, cuando en realidad debes es tener en cuenta su FPS.
Cuando aplicas esta sustancia en tu piel, es necesario tener total consciencia de sus necesidades y dejar de lado toda clase de mitos y prejuicios. Dependiendo tu tono de piel, el FPS puede cambiar un poco, y sin que te hayas dado cuenta es posible que estés dejando a tu piel un poco desprotegida o que estés exagerando en las medidas.
Si eres de tez blanca seguramente habrás notado que te quemas con mucha facilidad, la razón es que cuentas con poca cantidad de melanina y por ende tienes una dermis más frágil y sensible. En este caso, debes de forma obligatoria buscar un producto de alta concentración, que tenga como mínimo un indicativo FPS de al menos 30.
Menos que eso no necesariamente asegura que sufras quemaduras, pero sí te obligará a estar mucho más al pendiente y retocar más seguido antes de que pierda total efectividad y comiences a ver poco a poco como aparecen las marcas rojas y con ellas el dolor.
Si por el contrario tu tono de piel es más oscuro debes evitar los falsos mitos de que no necesitas ninguna protección. Un error muy común en las personas de color es caer en la idea de que son inmunes cuando en realidad sí requieren un nivel de protección en su piel aunque sea menor. Si eres moreno necesitas un producto que cuente con un FPS de al menos 25 ya retocar cada 3 horas en promedio.
Pero si tu piel es bastante oscura podrás limitarte a FPS 20 o incluso 15. Recuerda, mientras más oscura tu piel, menos FPS es necesario, pero siempre termina siendo obligatorio que apliques alguna capa que se encargue de evitar los efectos negativos de la luz solar en tu dermis. Este puede ser de cualquier tipo o contar con toda clase de ingredientes, por lo que como alternativa de bajo impacto puedes incluso optar por las recomendaciones que te damos en Qué es un protector solar biodegradable
2. No saber la diferencia entre un protector y un bloqueador
Tras el FPS uno de los errores más frecuentes es creer que un protector y bloqueador solar son el mismo tipo de productos, llevando así a un uso inadecuado de cualquiera de ellos. Si bien ambos se encargan exactamente de lo mismo, si hay que tener presente que cuentan con ciertas diferencias, que afectan tanto su aplicación como el periodo que pueden permanecer en tu piel.
El principal aspecto que debes considerar es su composición, cuando hablamos de protector solar nos estamos refiriendo a un producto que posee un filtro químico, esto significa que se absorbe por la piel y crea una protección interna en la primer capa dérmica, así logra reducir la cantidad de rayos que penetran en la piel y neutraliza los efectos negativos de los mismos.
Este tipo de filtro es el más efectivo para el uso diario, ya que evita la sensación pegajosa, el color blanquecino y la incomodidad. La desventaja que posee es que al requerir que la piel lo absorba necesita algo de tiempo para comenzar a actuar, por lo que siempre debes aplicarlo 20 minutos antes de salir y al menos 20 minutos antes de que pierda su tiempo de efectividad.
Respecto al bloqueador solar, este cuenta con un filtro considerado como físico, y como su nombre lo sugiere funciona creando una barrera protectora sobre la piel que bloquea o impide que los rayos solares penetren en el interior. Por esta razón no se absorbe por la dermis, lo que asegura que comience a cuidarla desde el mismo momento de la aplicación.
Es el más efectivo en las pieles jóvenes, y en personas que cuentan con dermis extremadamente sensible o ya presentan algún tipo de problema cutáneo que requiera mantenerse alejados del sol. Su desventaja más notoria es que crea una película blanca bastante notoria que se tarda varios minutos en desaparecer, por lo que muchos prefieren evitarlo en la aplicación diaria.
Ambos productos son igual de efectivos, y en general se les conoce como protector solar, por lo que para saber bien la diferencia hay que leer con atención la etiqueta. Los dos se pueden encontrar en toda clase de productos comerciales, inclusive en los que entran en la categoría de Protector solar de origen natural
3. Confiar en las etiquetas que marcan FPS 100
Un tema del que se ha comenzado a hablar de forma más frecuente es el engaño del FPS 100. Si has adquirido esta alternativa seguro te la han vendido con la idea de que tiene la capacidad de bloquear la totalidad de los rayos del sol, dándote una protección absoluta que podría durar varias horas o incluso durante todo el día, pero la verdad es que esto no es del todo cierto.
En primer lugar, debes siempre tener presente que el FPS no se refiere a la cantidad de rayos UV que se bloquean sino al tiempo que dura el efecto. Pero aun así teniendo claro que no significa que te da un 100% de efectividad podría parecer una buena idea creer que permanece en tu dermis el doble que un producto de FPS 50.
En realidad esta es otra parte del engaño, ya que está comprobado que el tiempo extra entre ambos no es demasiado, más bien puede ser tan mínimo que podrían tratarse del mismo producto con distinta etiqueta. Esto genera una gran confusión, ya que muchos confiando en el FPS 100 evitan retocar su piel a lo largo del día, lo que a la larga acelera el deterioro de la misma.
Por esta razón en muchos países, incluyendo en los de la Unión Europea se ha optado por prohibir a las empresas colocar en sus productos que cuentan con un FPS de 100 o cualquier número mayor a 50, y se ha sustituido por una marca general que indica +50
4. No tener claro si se trata de un producto de amplio espectro
Otro aspecto clave que no se suele tener en cuenta o que algunos simplemente ignoran es el hecho de que existen dos tipos de espectro en cuanto al alcance de protección de esta sustancia. Todos los protectores y bloqueadores solares están diseñados para evitar el efecto de los rayos UVB, que son los causantes de las quemaduras en general del deterioro de la piel que termina produciendo enfermedades como el cáncer.
Este grado de protección es el que nos indica la marca de FPS, y es obligatorio en todos los productos, pero sumado a ello existe otro que no es tan notorio, nos referimos a la protección frente a los rayos UVA, los que se encargan del fotoenvejecimiento y el deterioro de la apariencia de la piel.
Muchos creen que en general todos los protectores cuidan la dermis en esta área, pero la verdad este es un error bastante grave, y la razón por la que muchos aun aplicando diariamente el producto en su piel, notan como aparecen arrugas, marcas o diversas líneas.
Para evitar este problema, debes leer la letra pequeña del empaque, y vigilar que cuente con la indicación ya sea “protección UVA y UVB” o que mencione “protector solar de amplio espectro” cualquiera de las dos sirve como referencia a este aspecto tan importante.
5. Poner muy poca cantidad de producto en tu piel
Entre los problemas más frecuentes, este es el más simple de evitar y el que debe ocurrir en menor proporción, pero que debido a su importancia no podemos dejar de mencionar. Existen quienes creen que una capa leve aplicada de manera rápida en las zonas más visibles es más que suficiente para evitar los daños del sol, y por eso no se toman el tiempo necesario para aplicarlo.
En realidad, este producto debe colarse en toda la piel, incluso donde estarás cubierto por ropa, además que es obligatorio que crees una capa uniforme, en la que no dejes ningún espacio de piel sin cubrir, ya que en cada pequeña zona que no esté el producto, habrá un espacio en el que pueden penetrar los rayos solares.
Por esta razón, debes prestar atención al tipo de producto que has adquirido, aplicarlo según las instrucciones y tener totalmente presente que sabes exactamente En qué recomiendan fijarse los dermatólogos al comprar un protector solar ya que esto te ayudará a conseguir una sustancia adecuada para tu piel, que la proteja totalmente y no deje ningún espacio abierto a malas aplicaciones.

Errores que pueden afectar tu piel a largo plazo
Puede que no lo notes, pero hay algunos errores que si bien al momento pueden parecer que no generan ningún cambio o incluso que son la decisión más acertada, en realidad causan ciertas complicaciones. Esta categoría es bastante amplia y allí podrían ser incluidos algunos de los mencionados en el punto anterior, pero incluir los problemas que te diremos es tan importante que merece una categoría totalmente aparte.
Pasar demasiado tiempo bajo el sol aunque tengas protección
Este es el primer error que hay que aclarar, si bien el protector o el bloqueador son sustancias altamente efectivas, no significan un pase libre a la exposición. A pesar de que tengas todo tu cuerpo cubierto, aún corres el riesgo de que una pequeña cantidad de rayos UV o incluso rayos infrarrojos lleguen gasta las capas internas de la dermis, y aunque no notes quemaduras ni ardor superficial, tengas pequeñas lesiones internas que con el tiempo se agraven.
Sumado a ello, debes tener presente que aunque tu dermis se encuentre cuidada, otros espacios no lo están, si no tienes cuidado ni aplicas medias extra como sombreros o gafas de sol, tanto tu vista como tu cabello serán los primeros en notar las consecuencias.
Evitar colocar protector para alcanzar un tono bronceado
Durante el verano, la mayoría busca la manera de lucir una piel perfectamente bronceada, ya que esta se vuelve el complemento perfecto para el clima y en entorno, y aunque un bronceado perfecto no tiene nada de malo, debes siempre procurar hacerlo con las medidas adecuadas.
No puedes simplemente dejar a tu piel libre de protección para que se broncee, ya que aunque al momento te veas bien, en algunos años estas horas te pasaran factura, haciendo que se formen más imperfecciones y estas tengan mayor profundidad.
Si quieres broncearte puedes aplicar un producto con FPS de 5 pontos menos del habitual, esto te dará los mismos efectos aunque con un periodo de espera un poco mayor. Solo ten presente que es mejor tener algo de paciencia pero cuidar tu piel que apresurarte y sufrir las terribles consecuencias a futuro
Solo colocar el producto en los días más soleados
Un problema común que presentan muchas personas, es considerar que solo es necesario aplicar protector solar cuando estás expuesto a un sol bastante fuerte, y que los días en los que este es casi imperceptible tu piel se encuentra libre de todo riesgo. Desde hoy, debes comenzar a tener presente que los rayos UV e incluso los infrarrojos no son perceptibles a nuestra vista y tienen la capacidad de traspasar incluso a las nubes.
Los días de lluvia, con alta nubosidad o incluso en invierno la dermis corre exactamente el mismo riesgo a los daños a futuro. Es muy probable que en estas situaciones no corras riesgo a quemaduras, insolación o enrojecimiento, pero aun así la piel está totalmente a merced de los riesgos referentes al fotoenvejecimiento o incluso al riesgo de desarrollar cáncer de piel.
Por esta razón, es muy importante que no te dejes llevar por lo que tus ojos ven, y aunque creas que estás desperdiciando producto, no dejes de aplicar la cantidad adecuada de protector en estas situaciones. Incluso, si buscas una opción que se pueda adaptar más fácilmente a esta clase de entornos, puedes echar un vistazo a los Beneficios del protector solar mineral donde puedes encontrar la solución que tanto requieres.
Creer que con una vez es más que suficiente
No podemos dejar terminar este artículo son mencionar este error que seguramente has cometido en varias ocasiones y que sin darte cuenta está causando un gran problema a largo plazo, el hecho de no retocar tu protector tantas veces como sea necesario.
Ya sabes que el FPS indica la cantidad de tiempo que dura la sustancia en tu piel, pero al ser este un hecho que muchos ignoran, terminan aplicando una sola vez y manteniendo su piel intacta por el resto del día, algo que el realidad está bastante mal.
Si utilizas un producto del FPS adecuado, probablemente puedas soportar un promedio de 4 horas hasta que este pierda su efectividad, pero la misma no se va de golpe sino que comienza poco a poco a mermar, por esta razón, la mayoría de los dermatólogos están de acuerdo en que el promedio de tiempo entre daca aplicación debe rondar las 2 horas.