La razón por la que la cosmética se enfoca tanto en la piel, es que se trata del órgano más importante para nuestra imagen, por lo que a esta ciencia, de la rama de la medicina, se le atribuyen sus cuidados. El problema es que resulta increíblemente difícil mantener la dermis hermosa, sana y completamente libre de imperfecciones, ya que son muchos los inconvenientes que pueden afectarla, debido a una gran cantidad de factores.

Uno de los más comunes son las manchas, que suelen aparecer, como en muchos otros casos, por diferentes causas, principalmente el foto envejecimiento, al igual que otras consecuencias, por los rayos ultravioleta. Lo bueno de todo esto, es que así como existen diferentes afecciones tópicas que las ocasionan, también hay muchas posibles soluciones, entre las cuales se encuentran algunas bastante polémicas, así como otras de una eficacia maravillosa.
Lo mejor de todo, es que a veces los resultados vienen de utilizar elementos bastante comunes, muchos de los cuales se obtienen de la naturaleza, por lo que su uso resulta bastante seguro para la dermis en general. Por ejemplo, la aplicación de ajo, como ingrediente antimanchas, es popular desde hace siglos, puede que incluso más tiempo, pues se trata de un remedio conocido por nuestros antepasados.
Sin embargo, siempre hay que entender bien la función y el mecanismo detrás de cualquier beneficio, en especial cuando se trata de algo que debe estar en contacto con la dermis, para evitar cualquier riesgo. Por eso es importante saber con seguridad, antes de iniciar cualquier tratamiento, todo lo necesario para garantizar que los resultados sean positivos, reduciendo las manchas sin causar daños o efectos negativos.

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La composición de este ingrediente
A pesar de que muchas personas piensen que se trata de algún tipo de raíz, o alguna extraña clase de fruto, el ajo es un bulbo que entra en la categoría de las hortalizas, que crece en una planta perenne muy variada. Esto significa que, aunque seguramente se relaciona su nombre a los pequeños brotes que utilizamos en la gastronomía, la verdad es que existen diferentes especies vegetales dentro de una misma familia.
Aun así, las más populares comparten casi la misma composición, por lo que sus características comunes no varían demasiado, lo que hace que el cultivo sea más fácil y se puedan aprovechar de manera correcta. En este caso, ya sea en su uso gastronómico o cosmético, todas las especies populares, que se pueden comercializar y encontrar en abastos, mercados y tiendas, cumplen con las necesidades para estos propósitos.
Como cualquier otro ingrediente de uso común, este ha sido investigado a lo largo del tiempo, por lo que se conoce una tabla nutricional del ajo, que especifica cada detalle de su composición independiente. Su masa está compuesta principalmente por carbohidratos, acompañados de azucares y pequeñas cantidades de grasas y proteínas, junto a otros nutrientes como vitaminas A, B y C, y minerales (magnesio, zinc, hierro, calcio, fósforo y sodio).
En cuanto a su composición química, que es lo que convierte este bulbo en un excelente componente cosmético, destaca por su contenido de saponinas triterpénicas y polisacáridos homogéneos. El resto de su estructura se basa en sales minerales, los nutrientes antes mencionados y sulfóxido, resultante de la combinación de niacina, aceites esenciales y derivados de la alquilcisteína, responsables de su olor tan característico.
Aunque son términos algo complejos, algunos de los cuales resultan desconocidos y complicados, cada parte de su composición es la encargada de una reacción específica, como su posible función para eliminar manchas. Aun así, esto es realmente importante, pues de sus compuestos depende el verdadero valor nutricional de esta hortaliza, tanto para la piel, al ser aplicado, como para el cuerpo en general, gracias a su consumo.
En cuanto a la toxicidad, hay que tener en cuenta que, aun siendo bastante escasa, es posible sufrir de algunos problemas, siempre que se utilice en cantidades exageradas, lo que prolonga la exposición. No suele ocasionar inconvenientes en personas sanas, pero algunos de los elementos dentro de su contenido, funcionan como anticoagulantes, por lo que pueden prolongar las hemorragias, afecciones relacionadas con estas y el proceso natural de coagulación.
¿Es realmente seguro aplicarlo en la piel?
Cuando se trata del consumo del ajo, se puede considerar seguro en dosis incluso altas, siempre que no se ingiera en exceso, lo que significa que se desaconseja comer más de 4 dientes o gajos de esta hortaliza al día. En caso de no seguir esta recomendación, es posible sufrir de problemas gastrointestinales leves, como irritación en el estómago, dolor abdominal, diarrea, vómito, lo que puede ocurrir también si se ingiere con el estómago vacío.
Sin embargo, el proceso tópico es muy diferente, ya que la piel no es capaz de absorber más que una parte de toda la composición de cualquier ingrediente, por lo que las dosis son mucho menos concentradas. Para que sea un riesgo o cause alguna complicación, sería necesario aplicar una pasta de ajo pura en grandes cantidades, prolongando la exposición, mediante el contacto durante varias horas.
Siempre que se utilice con normalidad, colocando solo unas rodajas, cortadas de manera fina, o solo un poco de pasta machacada o triturada, no debe haber inconveniente alguno en utilizarlo como tratamiento tópico. Si se quieren obtener resultados visibles en un corto periodo, es necesario seguir las instrucciones que se conocerán más adelante, así como utilizar otros remedios indicados en este artículo sobre Manchas en la piel: cómo eliminarlas

Su capacidad para reducir las manchas
El mayor inconveniente de los remedios naturales, es que, con el paso del tiempo, a muchos se les atribuyen propiedades y beneficios que realmente no poseen, o simplemente que no son particularmente efectivos. En el caso del ajo, si bien es recomendado como un antimanchas para la dermis, la mayor parte de sus principios activos se basan en otras bondades, como sus efectos antiedad y de aumento de la circulación.
En combinación, estos dos agentes son capaces de crear una fórmula regenerativa para el tejido superficial, que interactúa directamente con las células y las moléculas que, en última instancia, componen la piel. Se puede considerar entonces como un ingrediente cosmético bastante variado, con una gran cantidad de ventajas, entre las que se cuenta como un posible antimanchas, aunque esta no sea su capacidad más notable.
Si bien otros elementos pueden servir para esto mismo, siendo incluso más potentes y efectivos para reducir esta imperfección, lo que realmente resalta del ajo no es su potencia sino la función de su acción. A diferencia de los típicos ingredientes blanqueadores y despigmentantes, este si solo va reduciendo el tono opaco de estas marcas tan comunes, sino que ayuda a regenerar las moléculas de melanina mediante la renovación dérmica.
Esto es algo que muchos ingredientes, componentes y elementos de la naturaleza pueden hacer, pero cada uno enfocado además en una función más específica, lo que aumenta su capacidad como solución adecuada. En este caso, si se busca un principio activo nutricional, que además pueda reducir las manchas mediante esta misma nutrición, entonces el protagonista de esta ocasión sin duda alguna es esta hortaliza.
Aun así, no es realmente común encontrarla como un ingrediente convencional, añadido en las cremas, tónicos y ungüentos despigmentantes comerciales, que son elaborados en fábricas e industrias de producción. Esto se debe a que no se trata de un elemento que tenga una gran armonía con otros componentes, principalmente por su rico contenido en aliinas (alliína, alliinasa y otros derivados).
El problema es que el primero de estos derivados, la alliína, al hidrolizarse por la liberación del segundo, que es la alliinasa, produce un compuesto secundario conocido como alicina, que resulta difícil de manejar. Este es el responsable directo de ese olor tan característico del ajo cortado, triturado o machacado, por lo que no resulta fácil, como se ha mencionado, combinarlo con otros ingredientes en un producto estético agradable.
Pero este no es el principal inconveniente, sino que el mismo compuesto se transforma rápidamente en disulfuro de alilo, un agente químico, propio de la naturaleza, que resulta increíblemente volátil. Esto significa que, en cantidades concentradas o muy altas, como las que se manejan en las empresas e industrias de producción cosmética, puede llegar a ser bastante peligroso.
Esto no significa que sea un riesgo para las personas, siempre que sea consumido, aplicado o utilizado en dosis manejables, como se describe en el apartado anterior, de no más de 4 gajos o dientes al día. Si se usa de la manera adecuada, puede convertirse en el aliado perfecto contra las manchas, así como en un complemento de las rutinas de cuidado de la dermis, o de alguno de estos Tratamientos antimanchas para la piel
Posibles resultados de su aplicación
Hay que tener en cuenta que no todas las manchas son iguales, ya que algunas aparecen por causas internas al organismo como las hormonas o trastornos genéticos, mientras que otras son alteraciones externas. Estas últimas se originan por factores como la radiación solar de los rayos ultravioleta, la interacción con las impurezas y contaminantes ambientales, el exceso de sebo en la dermis o la intervención de microorganismos infecciosos, especialmente algunos hongos.
Se pueden diferenciar estas marcas por dos elementos, siendo el primero la causa de su aparición, mientras que el segundo es la tonalidad propia de la mancha, que puede ser más clara u oscura que el tono de la piel. El ajo es mucho mejor para tratar las de tonalidad oscura, que se relacionan con una alteración de la melanina, usualmente causada por la exposición solar, por lo que dará mejores resultados como tratamiento de estas.
Aun así, siempre existen riesgos mínimos, principalmente la propensión a padecer de alguna clase de brote o molestia, como irritación, enrojecimiento o eritema, debido a una reacción alérgica a los componentes del ajo. Esto puede del ingrediente una solución no apta para el usuario, pero como toda alergia, depende exclusivamente de su propia información genética, así como de la interacción de la dermis a diversos agentes y principios activos.
Otros beneficios que se atribuyen a esta planta
La aplicación de ajo cuenta principalmente con activos rejuvenecedores, como la propiedad antioxidante, que inhibe la producción acelerada de los radicales libres, que oxidan y dañan las células de la dermis. Al combinar este activo con los nutrientes y demás agentes de la planta, se obtiene la potencia antiedad que le da el protagonismo cosmético del que goza en la actualidad, gracias a su ventaja en la regeneración celular.
En la estética naturista, se utiliza principalmente como solución contra las arrugas, la flacidez y las manchas, aunque algunos especialistas recomiendan su aplicación para controlar la tonalidad de las cicatrices y marcas. Sin embargo, no debe utilizarse en heridas abiertas, quemaduras o cualquier lesión que no haya sanado apropiadamente, lo que incluye brotes alérgicos, zonas afectadas por la irritación o padecimientos de dermatitis atópica o eccemas.
Su verdadero valor se obtiene en el tratamiento de las marcas causadas por el acné vulgar, ya que se reconoce este ingrediente como un agente beneficioso, capaz de ayudar a regular los poros y reducir la inflamación. Gracias a su función como despigmentante, es igualmente útil en la reducción y eliminación de los comedones cerrados, como los puntos negros, por su potencia descongestionante, que regula los folículos pilosos y permite la liberación de las obstrucciones.

Instrucciones para su uso
Como en el caso de muchos otros agentes cosméticos, existen varias formas en las que se puede utilizar el ajo, que van desde la necesidad de solucionar una imperfección, en este caso las manchas, hasta la intensidad de la misma. Por ejemplo, si se quiere eliminar la pigmentación muy marcada de un punto en específico, es mejor aplicar una cantidad considerable en el área, pero para manchas suaves y de mayor tamaño, se puede usar solo como un extracto.
Para el primer método, es necesario tomar un diente o gajo completo de esta hortaliza para triturarla o machacarla muy bien, con el fin de formar una pasta suave, activando la mayor parte de sus componentes. Una vez se tiene dicha sustancia, de toma una cantidad considerable con los dedos y se coloca en el punto que se quiere tratar, cubriendo por completo, para dejar actuar durante 20 minutos antes de retirar y lavar.
El método preferido para aplicarlo de manera más considerable, es como una mascarilla, siguiendo los pasos anteriores de machacar, pero esta vez sin formar una pasta, sino dejando que tenga algo más de densidad. La misma se combina con una o dos cucharadas de aceite de oliva, preferiblemente extra virgen, para conformar una mezcla homogénea, que luego se esparce por el rostro o la zona afectada por las manchas y se deja actuar.
Esta misma aplicación se puede realizar cambiando el aceite de oliva por otros óleos vegetales, dependiendo de la calidad del tratamiento requerido, ya que la variación de la composición aporta otras propiedades. Por ejemplo, para ayudar también con la hidratación, se puede usar aceite de jojoba o gel de aloe vera; en cambio, si hace falta un astringente, para las dermis con acné, es mejor mezclar con aceite de aguacate.
Si es necesario utilizar esta estrategia, pero con una mayor concentración de nutrientes, así como una textura más densa, ideal para pieles grasas o mixtas, se puede reemplazar el aceite con miel de abeja sin procesar. El procedimiento es el mismo, pero en esta ocasión, se puede licuar el ajo o machacarlo con más esfuerzo, ya que al ser un poco más líquido y de consistencia ligera, se mezclará a la perfección con la miel.
Para soluciones más generales y delicadas, como método preventivo, o para personas con dermis sensible, se puede simplemente cortar algunas rodajas de un gajo, sin triturarlas, para colocarlas en las zonas afectadas. Esta misma fórmula funciona como una mascarilla independiente, igualmente ligera, al cortar un gajo a la mitad, para utilizar ambas partes para realizar masajes circulares, en el rostro o cualquier otro punto donde se requiera reducir las manchas.
Es importante recordar que no solo se trata de un elemento ideal para el problema de la pigmentación, sino que es principalmente un agente antiedad, perfecto como solución general a muchas imperfecciones. Por ende, estas aplicaciones sencillas y dinámicas, que implican utilizar el ajo de forma segura, sin triturarlo ni machacarlo, se pueden realizar en zonas afectadas por arrugas, inflamación, puntos negros y comedones.
Como ingrediente en recetas naturales
Ya que se ha hablado de la potencia y capacidad del ajo contra las manchas, que no es tan efectivo como otros elementos de la naturaleza, aunque sí muy seguro, es buena idea plantearlo como ingrediente más que como base. Esto implica combinarlo con otros agentes, cuyas propiedades y principios activos, acompañen y potencien las bondades y beneficios que ofrece el protagonista de esta ocasión.
Esto es lo que se busca al mezclarlo, como se puede ver en el apartado de las instrucciones de uso, con aceites vegetales o miel, pero aumentando las capacidades de cada componente, gracias a las recetas más complejas. Se trata de elaborar combinaciones que, si bien son un poco más complejas, también serán más efectivas, logrando mejores resultados gracias su acción, como se explica en este artículo sobre Cómo reducir las manchas en la piel con remedios naturales
Una de las mascarillas más populares, que juntan este ingrediente con otros diferentes, es la llamada crema rejuvenecedora mineral, que combina el ajo con un poco de arcilla blanca, miel, agua de rosas y limón. Esta mezcla es perfecta para las pieles secas, que son las más susceptibles a la pigmentación, debido a la resequedad ocasionada por la falta de humectación, lo que hace que la melanina sea más vulnerable a la degradación natural.