Si se tienen en cuenta todos los estudios realizados por la medicina cosmética, es innegable que, en la actualidad, se trata de una de las ciencias más prometedoras y avanzadas, con increíbles resultados positivos. Aunque mucha gente supone que su función, así como su finalidad, es puramente estética, al enfocarse tanto en la imagen corporal, lo cierto es que esta forma parte indudable de los campos destinados a la salud.

Si bien no de un modo general, esta ciencia dedica sus esfuerzos, a través de los investigadores, científicos y desarrolladores, al igual que las industrias de producción, al cuidado completo de nuestra piel. Sin embargo, eso es solo la punta del iceberg, ya que los medios que utiliza, como los productos y tratamientos cosméticos, están ideados para llevar a este órgano, junto a otras partes del cuerpo, todos los componentes necesarios para mejorar su estado.
Los principales compuestos utilizados son los nutrientes, incluyendo algunos insaturados, como pueden ser el ácido hialurónico, ascórbico y una serie de compuestos fundamentales, conocidos como retinoides. Dentro de este pequeño grupo, se encuentran dos elementos que usualmente causan confusión, ya que hay personas que afirman que, tanto el retinol como el ácido retinoico, son exactamente lo mismo.
Es importante tener en cuenta la distinción entre cada uno, así como la gran cantidad de beneficios que comparten, pues estos son los que le han ganado su papel como el mejor antiedad de la cosmética. Sus aportes van mucho más allá que el simple hecho de embellecer la dermis o disimular algunas imperfecciones, ya que estas últimas son solo unas pocas de sus ventajas más destacadas, pero también se debe conocer su función para utilizarlos correctamente.

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El origen de estos compuestos
Antes de adquirir cualquier artículo cosmético, estético o dermatológico, es importante saber un poco sobre sus componentes básicos, especialmente si no sabemos de dónde provienen o qué hacen en realidad. Ya que la dermis suele tener una gran cantidad de particularidades, como el grado de sensibilidad o la resistencia a ciertos principios activos, hay que tener en cuenta los detalles de cualquier producto que se aplique de forma tópica.
Esto no solo se debe tener en cuenta con los ingredientes sintetizados, o aquellos que, por su origen químico, se consideran un riesgo potencial para la salud de la dermis, si se utilizan de forma incorrecta. También es importante saber más sobre aquellos que se aplican de un modo completamente natural, como la planta presentada en este artículo sobre Centella asiática: usos en la cosmética y beneficios para la piel
El caso del retinol y el ácido retinoico es bastante peculiar, ya que no se trata de agentes completamente naturales, sino que deben ser sintetizados de un nutriente que si tiene esta última consideración. Se trata de la vitamina A, un compuesto orgánico que se encuentra en el organismo de prácticamente cualquier ser vivo, tanto animales y humanos como plantas, por lo que su extracción, en el campo de la medicina, es de origen vegetal.
Como parte fundamental de nuestro cuerpo, la deficiencia de este nutriente conlleva a una larga lista de problemas de salud y afecciones, aunque se trata de un inconveniente bastante común en todo el mundo. Por eso esta vitamina ha sido estudiada durante años, ya que es necesaria la producción de suplementos con este agente, algunos de los cuales no utilizan la forma pura del agente, sino alguno de sus derivados.
Estos son los llamados retinoides, entre los que se encuentran los dos protagonistas de este apartado, aunque no son los únicos que se pueden sintetizar a partir de las moléculas naturales de Vitamina A. Sin embargo, son los que poseen una gama más amplia de usos, ya sea en tratamientos nutricionistas, farmacéuticos o cosméticos, gracias a todos los aportes y beneficios de sus múltiples mecanismos de aplicación.
Aún así, lo más increíble de estos agentes, es que también se sintetizan en el interior del organismo, cumpliendo una serie de funciones necesarias, especialmente durante la gestación y formación del feto. Como la fundamentación del uso de muchos otros elementos, la idea de aplicar estos de forma tópica o ingerirlos, no es darle al cuerpo algo completamente externo al mismo, sino suplir la carencia o aumentar la cantidad producida de manera natural.
Por otro lado, esta afirmación cuenta con una variante distinta, ya que en el caso de los productos tópicos con base en los retinoides, si se está llevando a la piel un elemento que no se produce en su estructura. Esto se debe a que ambos nutrientes forman parte del sistema de órganos del interior del cuerpo, pues se sintetizan en las paredes el intestino, para luego ser digeridos como parte de la función nutricional.
La obtención artificial de estos derivados
La mecánica de síntesis propia del organismo, para producir estos compuestos a partir de la vitamina A, sirve como base para comprender el método utilizado por los científicos, para obtenerla como ingrediente. En principio, el ácido retinoico es la forma más pura de este nutriente, por lo que su producción artificial requiere una menor cantidad de esfuerzo y estrategias de extracción.
Este agente se encuentra en estado natural en algunos vegetales, principalmente los que contienen una mayor cantidad de beta-carotenos, que se pueden reconocer por su pigmentación propia. Aquellos frutos de color naranja o amarillo, así como los vegetales, verduras y hortalizas, cuya planta de origen posee hojas de color verde oscuro, son los utilizados para extraer este componente en escala industrial.
En el caso del retinol, que es un derivado un poco más diluido, también se encuentra en algunos alimentos, especialmente en los que poseen una pigmentación roja, así como las hierbas secas y aromáticas. Como parte del organismo de los animales, estos compuestos se producen en el hígado, así como en los embriones de los huevos de aves como el pollo, por lo que también se pueden extraer de estos.
Sin embargo, la forma más óptima mediante la que las empresas, como las industrias cosméticas y farmacéuticas, obtienen estos dos derivados, es a través del tratamiento directo con las moléculas de vitamina A. Cabe destacar que, como el retinol es una forma más diluida, se puede extraer al descomponer el ácido retinoico, por lo que, si se busca una dieta rica en ambos nutrientes, para suplir su carencia de forma natural, se pueden consumir los alimentos mencionados.

Sus ventajas en la cosmética
Como se ha mencionado en el apartado anterior, muchos especialistas y usuarios regulares, ya sea de productos o de estrategias estéticas, están de acuerdo en la idea de la aplicación de los retinoides. Esto se debe a la afirmación de que se trata de los mejores agentes con propiedades antiedad, aunque dicha descripción se puede tener en cuenta más si se trata del retinol que de su homónimo y precursor retinoico.
Gracias a su gran variedad de beneficios, así como la amplia gama de necesidades tópicas que estos pueden cubrir, los expertos recomiendan y recetan alguno de estos derivados en muchos tratamientos. Lo que se debe tener en cuenta al utilizarlos, es la intensidad de la terapia a la que se recurre, así como la profundidad de las marcas, afecciones o imperfecciones, ya que de esto depende si se requiere uno u otro principio activo.
De esto se hablará más adelante, al momento de enlistar las diferencias entre ácido retinoico y retinol, que no son muchas, pero si bastante precisas, aún cuando sus ventajas son increíblemente similares. Este apartado, además, nos dará una idea de lo que se busca combatir al utilizar productos ricos en derivados de vitamina A, por lo que, al conocer sus beneficios, también se puede comprender cuando se debe utilizar este tipo de cosméticos.
Contra el fotoenvejecimiento
Como agente antiedad, su principal función es reducir todas las consecuencias, tanto visibles como imperceptibles, del paso de los años sobre nuestra piel, así como un tipo específico de envejecimiento. Se trata del producido por la acción de la luz directa, principalmente aquella proyectada por el sol, a través de los rayos ultravioleta, ya que estos están cargados de dosis regulares de radiación solar.
Aunque su concentración no llega a ser peligrosa, se conoce que los rayos UV son una de las causas principales del envejecimiento de la dermis, así como de afecciones más severas, que incluyen al cáncer. Al entrar en contacto con la dermis, estos rayos tienen efectos negativos sobre las células del tejido superficial, por lo que se requiere un agente, como los retinoides, para reducir dichas consecuencias.
Rejuvenece la dermis
El papel que tienen los retinoides, como muchos elementos de uso tópico, es imperceptible para nuestros ojos, ya que no se relaciona con la piel, sino directamente con las múltiples células que la conforman. Al protegerlas y regenerar las, no solo ayudan a evitar los futuros daños causados por factores como los rayos UV, las impurezas y la resequedad, sino que aportan lo necesario para sanar lesiones celulares.
Algo que muchos desconocen de estas pequeñas partículas, es que al sufrir daños, envejecen y van perdiendo sus funciones básicas, por lo que ayudar en su regeneración, se relaciona con una acción rejuvenecedora. Este aspecto de los derivados de vitamina A, combinado con su anterior función ante el foto envejecimiento, son las principales causas de que sea considerado un agente antiedad de acción completa.
Tiene una fuerte acción antioxidante
Para complementar todo lo anterior, hay que tener en cuenta un factor específico que reduce la salud de la dermis, conocido como oxidación celular, causada por agentes naturales llamados radicales libres. Estos tienen un efecto en cadena al entrar en contacto con las células, ya que las oxidan para producir moléculas nuevas de radicales libres, por lo que se trata prácticamente de un proceso degenerativo y regular.
La acción de los antioxidantes, como el ácido retinoico, el retinol y las vitaminas E y C, es evitar que estás moléculas afecten a las células de forma directa, por lo que reducen la oxidación de su efecto. Esto implica, a su vez, que no aparezcan los nuevos radicales libres, lo que detiene la cadena, derivando en un cuidado igualmente regular, mientras evita la degeneración tópica que causa las imperfecciones.
Apoya la función del colágeno
Como parte de su función protectora, gracias a los efectos que ejercen estos compuestos en las células, estas son capaces de cumplir su propia función fundamental, como la producción natural de proteínas. Esto incluye al colágeno, una fibra proteica de gran importancia para la salud de la dermis, lo que a su vez, se refleja de forma directa en su estado, imagen y belleza estética, por lo que se considera un factor de gran importancia.
Esto no es todo, sino que el mismo efecto de regeneración y protección, tiene una acción en las mismas proteínas, por lo que estas consiguen producir la elastina necesaria para la cohesión de los tejidos. Gracias a esto, la piel se vuelve más tersa y resistente, debido a que la elastina proporciona la firmeza, tonicidad y elasticidad necesaria para que se mantenga en buen estado, lisa y más suave.
Mejora la salud general de la piel
Todos estos beneficios, al combinarlos, resultan en una conclusión acertada, el cuidado de la dermis de forma general, evitando los daños, la oxidación, el foto envejecimiento y aumentando la acción de colágeno. De esta forma, no solo evita que se generen las imperfecciones, arrugas y manchas, sino que ayuda a que el tejido recupere su estructura natural, reduciendo las marcas que ya se han formado en su superficie.

Principales diferencias
Si bien poseen beneficios y funciones cosméticas muy similares, salvo algunas pocas distinciones, hay que recordar que nos compuestos difieren uno del otro en muchos sentidos, incluyendo parte de su función. Esto es precisamente lo que ocasiona que sean utilizados en tratamientos diferentes, aunque lo más llamativo, es que su aplicación puede no ser apta para el mismo grupo de personas o usuarios de estética.
Como veremos a continuación, la mayoría de estas distinciones derivan casi directamente de la primera que aparecerá en la lista, ya que el uso de un compuesto u otro depende más de la potencia de su acción. Aún así, los productos estéticos, así como los producidos en otros campos, son tan variados, que es bastante común encontrar una crema con una presentación con ácido retinoico y otra igual pero con retinol.
Su potencia y efectividad
El ácido retinoico, como ya se ha dicho, es un derivado más puro de la vitamina A, lo que lo hace mucho más potente y concentrado, por lo que a su vez, esas efectivo que su precursor, el retinol, así como otros retinoides. De hecho, los estudios indican que, si se comparan dosis exactas de estos dos componentes, medidas en microgramos, el primero tiene una eficacia casi cien veces mayor que el segundo.
Sin embargo, es bastante más común encontrar cosméticos con retinol, principalmente porque este es más fácil de extraer y producir, lo que se puede ver reflejado en la cantidad de sustancias que se obtiene. Las industrias cosméticas, al utilizar medios convencionales para obtener ambos derivados, pueden extraer una cantidad mucho mayor de este que de su homónimo el ácido retinoico.
La concentración de cada componente
Aunque es más eficaz, este último mencionado, el derivado retinoica, no se puede utilizar de manera directa en la dermis, por lo que debe ser diluido en cremas y ungüentos tópicos con más principios activos. A su vez, esto hace que la cantidad de compuesto, lo que se conoce como dosis o concentración, que se puede añadir a una sustancia, sea increíblemente poca, de tan solo algunos microgramos.
Al leer los ingredientes y posología de un producto con este agente, nos daremos cuenta que la dosis incluida es entre el 0,01% y el 0,1%, lo que nos da una idea de lo agresivo de sus efectos en la piel. Por el contrario, el retinol puede utilizarse en dosis de aproximadamente un 1% de concentración en cualquier ungüento tópico, una cantidad 10 veces mayor que la más alta posible en cremas que incluyen ácido retinoico.
Sus usos en la cosmética
Ambos son utilizados en diversos tratamientos antiedad, pero también en soluciones y sustancias contra las imperfecciones, como antiarrugas, antimanchas, sérum, tónicos y productos de infiltración. Esto incluye inyecciones, terapias láser y otros métodos estéticos de los más conocidos; la gran diferencia, es que el derivado más efectivo, el retinoica, tiene un efecto positivo contra afecciones dermatológicas como el acné vulgar y la inflamación crónica.
Los riesgos y posibles efectos adversos
El inconveniente de aplicar cualquier ungüento en la dermis, es la posibilidad de sufrir algún efecto negativo, principalmente a causa de la sensibilidad o las reacciones alérgicas, que dependen de la genética. Aún así, se han registrado muy pocos casos de este tipo de reacciones por parte del retinol, por lo que se considera uno de los compuestos más seguros, a diferencia del ácido retinoico que, por su potencia, está relacionado con casos de irritación, enrojecimiento e incluso complicaciones como dermatitis atópica.
Productos en los que se encuentran
Aún cuando se ha comprobado que el retinol es menos efectivo, también es mucho más seguro de utilizar, al no causar prácticamente efecto secundario alguno, por lo que se puede aplicar en dosis más altas. Esto hace que sea el componente ideal para las cremas, tónicos, sérum y otras sustancias cosméticas, que buscan reducir las imperfecciones y el envejecimiento, para cuidar de la dermis y tratar estos problemas.
Por otro lado, el ácido retinol, como compuesto potente y concentrado, es utilizado en productos que requieren una acción más directa y eficaz, que pueden ser los mismos que los anteriores, pero en distintos tratamientos. Se añade en cremas para reducir imperfecciones profundas o muy marcadas, combatir algunas lesiones tópicas o como tratamiento contra el acné vulgar, gracias a sus increíbles efectos antinflamatorios.